Ley número uno en la cocina: cualquier alimento
con poca sal, se puede corregir en cualquier momento durante su cocción… e
incluso en la mesa, con los alimentos ya emplatados, un golpe de salero y…
¡listo!. En cambio, como arreglar el exceso de sal, es mucho más complicado…
hasta el punto de que, en ocasiones, no tiene solución.
Por tanto, la norma básica debe ser siempre ser
comedido con la sal, poner poquita, probar, rectificar si fuera
necesario.
¿A quién no se le ha ido la mano alguna vez? ¿o se
da cuenta de que ya había puesto sal solo cuando ya ha caído el nuevo puñado? Si
el mal ya está hecho… sigue estos consejos para intentar arreglar el
desaguisado, antes de llamar a tu restaurante de comida a domicilio
favorito.
1. Si lo que estás cocinando es
un guiso, la mejor opción es añadir una o dos patatas crudas partidas en trozos
y dejar que el guiso sigua cociendo. Cuando la patata ya esté hecha, puedes,
retirarla… o dejarla, si le viene bien a tu plato. La patata es lo que mejor
funciona para absorber la sal… aunque también hay quien añade arroz, una bola de
miga de pan e incluso… ¡palillos!. En este caso, hazlo en una malla, para poder
retirarlos después con facilidad.
2. Otra opción es diluir tu plato
para disminuir la concentración de sal. Añade a tu guiso agua o caldo, para no
restar sabor, pero en este caso asegúrate de que el caldo no sea salado.
Obtendrás mucha más cantidad de comida… pero al menos, estará al punto de
sal.
3. También funciona añadir un
poco de vinagre o de limón ya que el ácido corta el sabor a la sal. También
puedes añadir una pizca de azúcar para contrarrestar el exceso de sal… e incluso
un poco de leche. Pero claro, en todos estos casos, depende del plato que estés
preparando porque todos estos elementos aportan sabor.
4. Otra opción es enjuagar en
agua fresca el alimento que hayas cocinado con exceso de sal. Esta es una buena
opción para las verduras, arroz o pasta cocidos, antes de aliñarlos.
5. El chorro de agua fría también
funciona para ingredientes muy salados. Remoja bien unas anchoas muy saladas
antes de añadirlas a un plato.