La morcilla es un embutido fresco hecha con sangre de cerdo, vaca u oveja con puerro, cebolla, arroz, miga de pan, pasas o piñones, etc. también suele ir condimentada con diferentes especias.
Todo ello va prensado y embutido dentro de una tripa, que puede ser natural o artificial.
Se trata de un embutido muy energético por lo que solo se debe degustar en ocasiones especiales y de una forma moderada de lo contrario podría resultar indigesta.
Por su variedad de componentes se pueden preparar distintos tipos de preparación y acompañamientos, con resultado de recetas de lo más originales y diferentes en cada región.
COMO COCINAR LOS DISTINTOS TIPOS DE MORCILLAS
Morcillas frescas:
Suelen estar rellenas de verduras puerro o cebolla.
Se suelen cocinar enteras, a modo de salchicha.
Mientras se cocinan (ya sean fritas o cocidas) debemos pincharlas en diferentes puntos para que no revienten.
Además quedan muy bien en potajes de legumbres ya que les da mucho sabor y al mismo tiempo aumenta su valor energético.
Si no la queremos mezclar con el potaje, se puede poner aparte a modo de guarnición o como entrante si la salteamos con verduras.
La morcilla cocida también se puede emplear como ingrediente de otros platos, por ejemplo, para rellenar pimientos del piquillo, pechugas de pollo, espaguetis tipo boloñesa, etc. En estos casos se puede acompañar de una salsa de hongos, una salsa vizcaína o una salsa de tomate con pisto.
Morcilla de arroz:
Se puede cocinar de muchas maneras, pero si lo que queremos es que nos quede jugosa, lo mejor es hacerla a la plancha y a fuego lento.
Como conservar la morcilla.
Por ser un producto de casquería y crudo, debe conservarse en frío y con fecha de caducidad. Si en lugar de estar cruda, estuviera cocida o ahumada, la conservación sería como la de un embutido común alargándose hasta meses.
PUBLICADO POR CARREFOUR