INGREDIENTES:
- 3/4 de kilo de gallos
- 100 gr. de pan rallado
- 2 cucharadas de harina
- 2 huevos
- 1 dl. de vino blanco
- 1 dl. de agua
- 3 cucharadas de aceite ya frito
- sal
PREPARACIÓN:
Si no sabemos o no queremos hacerlo nosotros, pedimos en la pescadería que le quiten la piel a los gallos y nos saquen filetes; una vez ya en casa los ponemos en una besuguera o cazuela en la que quepan sin retorcerlos ni doblarlos, se añade un poco de zumo de limón, agua y sal, les damos un hervor y reservamos.
Sobre la mesa de trabajo colocamos papel de horno.
En un cazo ponemos la harina y la desleímos con el vino, añadimos el aceite y el agua hirviendo, dejamos cocer hasta que quede como una bechamel espesa, sazonamos de sal al gusto, pasamos los filetes por ambos lados por esta masa, dejándolos bien impregnados, los colocamos separados unos de otros sobre el papel de horno y dejamos enfriar del todo para que la masa coja consistencia.
Una vez fríos los separamos del papel de horno uno a uno y los pasamos por harina huevo y pan rallado (como las croquetas) y los freímos en aceite caliente hasta que estén doraditos; los colocamos sobre una bandeja con papel de cocina para absorber el exceso de aceite que siempre tienen los fritos.