Las microondas pertenecen a la gama del espectro electromagnético y su frecuencia se sitúa entre los rayos infrarrojos y las ondas de radio y televisión.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos observaron que esas microondas podían usarse con otros fines, además de aplicarse a los sistemas de comunicación.
Desde entonces, esa tecnología incipiente ha ido evolucionando, hasta transformarse en un electrodoméstico moderno de uso culinario.
En la cavidad del horno hay un magnetrón que convierte la energía eléctrica de baja frecuencia en microondas de alta frecuencia y difunde esa energía concentrada a través de ondas que se introducen en los alimentos.
La energía produce una trepidación de 2.500 millones de vibraciones por segundo en la comida y ésta se calienta debido a la rotación de sus moléculas de agua.
Al preparar cualquier alimento, ya sea de forma tradicional o mediante el microondas, los consumidores deben seguir las instrucciones que figuran en el envoltorio de los mismos y asegurarse de que la comida está bien cocinada.
La penetración de las microondas depende de la densidad del comestible. Por ejemplo, los alimentos como la carne picada o el puré de patatas se cuecen mucho más rápido que una chuleta o las patatas enteras, que son mucho más densas.
A menudo observarán que la comida cocinada en el microondas tiene unas zonas calientes y otras más frías; esto se debe a que la energía se difunde de forma desigual. Para optimizar la distribución de la energía, se utilizan utensilios para remover o platos giratorios que cambian de posición los alimentos.
Los microondas calientan la comida de afuera hacia adentro. Los productos pequeños se cocinan más rápido que los grandes. Por esa razón, se recomienda que las porciones más densas se coloquen hacia el exterior de la bandeja y las menos densas y voluminosas, en el centro. Una sola porción se calentará más rápido que varias juntas, ya que el tiempo de cocción es mayor cuando la energía se tiene que dividir entre varias porciones.
En ciertos casos, los alimentos cocinados en el microondas conservan más vitaminas que los guisados de forma tradicional. Esto se debe a que, al utilizar el microondas más energía, la cocción requiere menos tiempo. Por su parte, los minerales no se destruyen con el procesado de la comida, aunque sí pueden perderse con el agua de la cocción o con el jugo que desprende la carne.
Se han realizado estudios en los que se han guisado de forma convencional y en microondas distintos tipos de verduras, durante diferentes lapsos de tiempo.
Se observó que, fuera cual fuese el método de cocción, el contenido en mineral apenas variaba. Cocinar en el microondas no supone ningún riesgo y, además, contribuye a ahorrar tiempo y energía. Lo que en su momento fue un hallazgo de la tecnología de vanguardia, se ha convertido hoy un electrodoméstico de uso cotidiano.
¿ SALUDABLE O NO ?
Los que están a favor argumentan que han hecho muchos estudios y que todos demuestran que es inofensivo para nuestra salud.
Los que están en contra, por supuesto, también presentan sus estudios.
Lo cierto es que cada vez hay más personas que los utilizan.
Donde todo el mundo está de acuerdo es que la mayoría de efectos negativos y accidentes vienen ocasionados por un mal manejo.
PRECAUCIONES Y USO
Si compramos un horno microondas lo primero que hemos de hacer es leer a fondo los consejos y modo de usarlo. Es el único modo de evitar accidentes, quemaduras y sacarle más partido a este electrodoméstico.
ALGUNOS CONSEJOS
Es muy importante no cocinar alimentos como los huevos sin pincharlos o abrirlos antes ya que suelen reventarse y podrían explotarnos a la cara si abrimos en ese momento.
Vigilar a la hora de calentar alimentos que vayan cerrados dentro de latas o envases cerrados ya que también pueden explotar.
A la hora de limpiar el microondas no usar sustancias abrasivas o detergentes fuertes ya que estropean su correcto funcionamiento.
Cuidado a la hora de calentar agua, leche, café, té o preparar algún tipo de infusiones de plantas ya que como el agua nunca llegará a hervir dentro del microondas, acostumbramos a ponerle mucha potencia y puede producirnos alguna quemadura al abrir el horno. Es por ello que algunos expertos recomiendan no calentar a alta temperatura ningún líquido.
Cuando cocinemos verduras y frutas hemos de vigilar que la cocción vaya en relación con el volumen de lo que vayamos a preparar y no del tipo de alimento. Si no seguimos este consejo sólo conseguimos pasarnos de tiempo y que los alimentos pierdan parte de sus nutrientes.
A nivel nutricional, muchos especialistas dicen que como se cocina y descongela con menos tiempo la pérdida de nutrientes es menor.Para recalentar la comida hemos de tener en cuenta que si queremos que no se enfríe rápidamente (sobre todo si son platos grandes) deberíamos revolver la comida una o dos veces mientras la recalentamos. Otro buen consejo es no abrir la puertecilla nada más sonar el timbre o alarma. Si esperamos un minutito más el alimento se mantiene caliente más tiempo.
No conviene cocinar piezas grandes de carne o pescado ya que corremos el riesgo de que no se cocinen homogéneamente. Si no hay más remedio, pues pondremos la mitad de potencia durante más rato.
Hay que vigilar que los recipientes en los que vayamos a cocinar sean aptos para hornos microondas.
DATOS COGIDOS EN:
http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/microondas.htm