Receta publicada en gallego en el libro A Cociña do Veran, de la colección Cociña Galega das Estacións, año 1.995 y en castellano en 1.997 en la colección de bolsillo de Alianza editorial.
Mucha gente piensa que las ostras sólo se comen crudas (aunque así, hay que reconocer que es un verdadero manjar), pero no es así hay infinidad de recetas para cocinar las ostras.
Maribel
4 Personas
INGREDIENTES:
- 24 ostras
- 3 cebollas pequeñas
- 1 cabeza de ajos
- 50 gr. de mantequilla
- 1/2 litro de nata
- sal gorda
PREPARACIÓN:
Abrimos las ostras y recogemos en un bol el agua junto con el animal, se guardan en la nevera y las cascaras las metemos al horno para secarlas.
En una cazuela con abundante agua fría, ponemos las cebollas con los clavos incrustados y llevamos a ebullición, cuando rompa el hervor se reduce el fuego y se dejan cocer un cuarto de hora.
En otra cazuela ponemos agua a hervir con abundante sal y en ella se escaldan durante tres minutos los ajos sin pelar; se tira el agua y se rellena la cazuela de nuevo con agua fría con sal, se lleva a ebullición y se dejan cocer cinco minutos, repetimos la operación pero esta vez con los ajos ya pelados y partidos por la mitad y sin el germen interior.
En una sartén ponemos a fundir la mantequilla, se añaden los ajos bien escurridos y la cebolla igualmente seca, se saltea todo a fuego suave y cuando deja de salir espuma, se añade la nata, dejamos reducir a la mitad sin parar de remover.
En el momento de servir, ponemos las salsa en la batidora, añadimos la yema de huevo cruda, un chorrito de limón, el agua de las ostras y batimos todo bien.
Terminación del plato:
En cada plato se pone una capa gruesa de sal gorda y sobre ella se acomodan seis cáscaras de ostra, en cada una de ellas se coloca una pieza y se cubren con la salsa, se meten a gratinar al grill hasta que tomen color (¡Ojo! es casi instantáneo).
Para esta exquisita receta el vino que os recomiendo es un TERRAS GAUDA que con su composición de uvas Albariño, Caiño y Loureiro hacen un perfecto maridaje, aunque en realidad también se puede maridar con un buen vino blanco, incluso también con un buen cava.