Espero que os guste este articulo que traigo basado en otro publicado por Carrefour en el que nos enseña a conocer algunas cosas básicas sobre los vinos.
Maribel
Saber disfrutar de todas las propiedades y el sabor de un buen vino es más fácil de lo que pensamos. Por ello, en La Buena Mesa de Carrefour, queremos compartir contigo nuestros conocimientos en la materia. Así a partir de ahora podrás disfrutar de todas las cualidades de un buen vino como un autentico experto:
LAS COPAS:
- Lo primero es que debemos hacer es escoger la copa en la que vamos a degustar nuestro vino. Debemos tener siempre en cuenta que, si el vino se toma en la copa adecuada apreciaremos mucho más todos sus matices.
- Podemos reconocer su aroma moviendo la copa suavemente y procurando siempre no ser demasiado llamativos.
- Además, no solo la copa es importante, sino también la forma de sujetarla. Nuestra temperatura corporal es de unos 36º; por ello cuanto tomemos una copa de vino, siempre debemos hacerlo por el tallo de la misma y nunca abrazando la copa, lo que haría que el vino cambie de temperatura.
- Deben ser siempre transparentes para poder apreciar todas las características del vino: cuerpo, color.
- Por último, las copas no se llenan en su totalidad, sino de forma parcial. Normalmente un tercio de la copa, aunque esta proporción puede variar en función del tipo de copa. De esta forma evitamos que el vino se caliente en la copa.
LAS BOTELLAS:
- Los vinos de crianzas largas como reservas y grandes reservas nunca se toman recién descorchados, sino que debemos dejarlos “airear”; para ello lo mejor es utilizar el decantador en el que deberá permanecer al menos media hora antes de ser degustado.
- Siempre debemos limpiar la boca de la botella, con una servilleta o trapo antes de servir. También podemos verter un poco de líquido en una copa vacía. De esta forma evitamos los restos de corcho que pueda haber en la botella.
- Salvo algunas excepciones, siempre debemos abrir las botellas dentro se sus fechas optimas de consumo. Para ello, lo mejor es evitar que los vinos permanezcan en nuestra bodega muchos años o su sabor se verá picado.
CONSERVACIÓN:
Para optimizar la conservación de los vinos es aconsejable:
- Que permanezcan tumbados, evitando cualquier tipo de luz directa y conservando una temperatura baja y constante.
- Por eso lo ideal son bodegas y sótanos que mantienen una temperatura estable de entre 14-16ºC. No debe haber ruidos ni vibraciones, ni olores extraños que absorbería el vino a través del corcho.
- En lo posible, habrá que evitar moverlo dejándolo quieto durante el tiempo que lo guardemos.
- En cualquier caso, no debemos guardar el vino durante muchos años, salvo determinadas excepciones. Es mejor consumirlos dentro de sus fechas óptimas.
- Si la botella lleva corcho, debemos guardarla tumbada para que el vino mantenga el corcho húmedo e hinchado y evite que entre aire y lo estropee.
- Las botellas de cava o champagne y las de vino blanco también deben conservarse tumbadas y en sitios frescos y húmedos.
- En este caso, no debemos almacenarlo durante mucho tiempo, ya que no envejecen bien.
EL COLOR:
Al servir el vino en la copa, la vista es el primero de nuestros sentidos que entra en contacto con el vino que nos disponemos a tomar. La simple observación, nos permite conocer el estado del mismo, adelantándonos algunos de sus atributos y características.
El color del vino se lo proporciona principalmente la piel de la uva con la que se haya elaborado, por lo tanto:
- un vino blanco proviene de uvas verdes o blancas
- un vino rosado se obtendrá al dejar macerar durante un corto periodo de tiempo el mosto con la piel de la uva oscura
- un vino tinto, se obtendrá dejando macerar el mosto con la piel de la uva oscura hasta conseguir el color deseado
Desde lo más obvio, que es su clasificación en:
- blanco
- rosado
- tinto
Observando el color del vino, podemos obtener ciertas nociones o información más concreta como:
- su edad
- la limpieza
- el brillo
- la presencia o no de posos que hablan de su conservación
- el filtrado
- de la uva que se utiliza para la elaboración
- del prensado de la misma
- de su fermentación
- del envejecimiento
- la guarda
- el embotellado.
El color se define por la intensidad que presenta, se expresa como alta o baja intensidad y cada vino tiene un color suficiente o insuficiente comparándolo con los de su misma tipología. Para expresarlo decimos que un vino está cubierto o poco cubierto.
El tiempo que permanece el vino en la barrica también afecta significativamente al cambio del color. Los vinos tintos se aclaran y los blancos se oscurecen, por lo que sobrepasar los tiempos de guardado suelen ser un inconveniente.
Cuando nos excedemos en el guardado del vino, este llega a un punto en que ya no mejora y comienza a degradarse.
El color del vino pude variar desde un púrpura oscuro, pasando por diferentes tonalidades de rojo, hasta llegar a un color parecido al de una teja de color claro.
En el caso del vino blanco los colores van de los amarillos verdosos muy brillantes a los colores dorados y levemente ocres.
Los varietales más utilizados para vinos tintos son:
- Cabernet Sauvignon
- Pinot Noir
- Zinfandel
- Merlot
- Cabernet Franc
- Petite Sirah
- Syrah
- Sangiovese
- Malbec
- Granache
Los 8 varietales más comunes utilizados para los vinos blancos son:
- Chardonnay
- Sauvignon Blanc (Fumé Blanc)
- Riesling
- Gewurztraminer
- Pinot Grigio
- Semillon
- Viognier
- Chenin Blanc
TEMPERATURA:
Los vinos se deben tomar a la
- Blancos secos: entre 7 y 9 grados.
- Blancos con cuerpo: entre 9 y 11 grados.
- Tintos ligeros: entre 11 y 14 grados.
- Rosados: entre 8 y 10 grados.
- Tintos con cuerpo: entre 14 y 16 grados.
Si queremos enfriar un vino, no debemos hacerlo de forma brusca, es decir, ni echándole hielos ni metiéndolo en el refrigerador. Lo mejor es ponerlo en una cubeta con agua fría como mucho. No hay que tener reparo en pedir una cubitera para enfriar un vino tinto.
La temperatura del vino tiene una influencia decisiva en su efecto olfativo y gustativo. Ni enfriando la botella ni calentándola se modifica la composición de su contenido.
LA TEMPERATURA Y EL OLFATO
Las llamadas sustancias volátiles, que forman esencialmente el aroma de un vino, se deshacen con mayor rapidez cuando el vino aumenta de temperatura.
La elección de la temperatura a la que se servirá el vino influirá de una manera decisiva en su aroma. La regla general es la siguiente "Los aromas primarios del vino (aromas relacionados con la variedad de uva con la que se elabora el vino) no afloran con el frío.
A una temperatura inferior a 8ºC el aroma de la mayoría de los vinos apenas se percibe. Así pues, si queremos percibir mayor cantidad de matices aromáticos agradables o desagradables, de un vino tinto o blanco nunca se deberá servir demasiado frío, pero tampoco demasiado caliente. Dependiendo del grado alcohólico que tenga el vino la temperatura variará:
- Grado alcohólico alto temperatura más baja
- Grado alcohólico bajo temperatura un poco más alta
LA TEMPERATURA Y EL SABOR
Las papilas gustativas reaccionan de manera distinta al calor y al frío; es decir, perciben los diversos componentes del vino como:
- el azúcar
- la acidez
- el tanino
- el carbónico
- el alcohol
De modo más o menos sensible a tenor de la temperatura. Algunos grados de más o de menos pueden exagerar las sustancias sápidas de un vino que sea perfectamente equilibrado convirtiéndolo en un vino descompensado.
En los últimos años la graduación alcohólica de los vinos es mucho más alta, tanto en blancos como en tintos. Si antes un vino tinto tenía un volumen alcohólico de 12 %, ahora a subido a 13 %, incluso 14, 5 %.
Es muy desagradable consumir un vino tinto tranquilo de tan alta graduación a la temperatura que se consumían antes, 18ºC. lo que se llamaba temperatura ambiente.
Ahora aconsejamos beber los vinos tintos tranquilos con graduaciones altas más frescos (no fríos), la temperatura ideal es la de bodega 14ºC.
Cuando pedimos un vino tinto de estas características en un restaurante, tranquilamente podemos pedir al sumiller que nos lo meta en una cubitera con agua fría y un poquito de hielo.
La sensación alcohólica del vino se minimizará y será mucho más agradable a nuestros sentidos.
Con respecto a los vinos blancos, estamos acostumbrados a beberlos muy fríos. A estas temperaturas tan bajas no podemos apreciar los aromas primarios de estos vinos tan afrutados. En este caso, debemos subir la temperatura de consumo unos grados.
Por otro lado, también tenemos que tener en cuenta los gustos del consumidor.
Si una persona llega a un restaurante y quiere beberse un vino blanco o un Champagne a 3ºC o un tinto de 14, 5 % a 18, adelante, contra gustos no hay nada escrito.
MARIDAJES:
Los vinos y los alimentos siempre van de la mano. Por ello, es importante elegir el vino adecuado para los alimentos que vamos a consumir. Una buena comida debe contar con un buen vino que sea proporcional a la calidad de la misma.
La normal general es vino blanco para pescados y tinto con carnes. Sin embargo cada vez hay más excepciones a esta regla debido a la compleja elaboración de algunos platos.