Ya os es comentado en alguna otra ocasión que desde aquella primera receta de los cupcake de lemon curd estoy un poquito “ picada a ellos” pero me lio un poquito con los términos de icing, frosting o buttercream, no se si algunos de vosotr@s os pasará lo mismo, y un buen día dando una vuelta por la red me encontré con este estupendo comentario, así que aquí está para todos los que tengáis el mismo lio que yo os aclaréis un poquito, la verdad es que está muy bien explicado.
Maribel
Escrito por Lourdes Ávila
28 marzo, 2013
Decorar cupcakes sin duda es todo un arte y diferenciar y decidir en el momento si hacerlo con
frosting, icing o buttercream ¡es todo un reto! Porque… ¿realmente sabemos a qué se refiere cada término?
Es cierto que en el momento en el que nos ponemos a realizar una
receta de cupcakes, cuando llega la hora de adornarlos, pueden surgir ciertas dudas. ¿Los adornamos con
buttercream de chocolate (que ya sólo por el nombre seguro está buenísimo) o será
mejor el
icing o frosting para cupcakes? ¿Es lo mismo?
Pues
bien, parece ser que la única
diferencia entre el frosting y el icing es su origen. Es decir, el frosting sería el término americano y el icing el inglés, pero que a fin de cuentas, ambos, se refieren a lo mismo, a un tipo de glaseado cremoso y dulce, realizado con azúcar y agua o leche (según el caso), que suele enriquecerse con mantequilla, claras de
huevo, queso crema o distintos sabores y que se usa mucho para
decorar cupcakes, galletas y bizcochos. Por lo tanto, en este aspecto, podemos usar indistintamente la palabra icing y frosting.
¿Y buttercream? Pues en este caso, si hacemos la traducción literal, lo podemos definir como una
crema de mantequilla, tal cual, y representa uno de los distintos tipos que existen de frosting o icing.
Así pues, a modo de resumen, podemos decir que si adornamos nuestros cupcakes con frosting o icing para cupcakes, es lo mismo y que si la base de éstos contiene un alto porcentaje de mantequilla; entonces, hablaremos de buttercream.
Otro dato a tener en cuenta es el tratamiento que se deberá dar a los cupcakes adornados con estas masas. Un cupcake adornado con un icing (o glaseado) sin queso ni nata, como es por ejemplo, un buttercream básico (que contiene mantequilla, leche, azúcar y extracto de vainilla) NO deben ser introducidos en la nevera, pues el bizcocho se nos quedaría muy seco y el buttercream muy duro. Estos cupcakes con buttercream aguantan metidos en un recipiente al vacío unos tres días sin problemas.
En el caso de que el frosting o icing para cupcakes tenga queso o nata, lo que vendría a ser un cream cheese icing (o glaseado de queso fresco o frosting de queso) tendríamos que conservarlos en la nevera, por lo que lo mejor sería intentar decorar los cupcakes el mismo día, para que el tiempo en la nevera sea el mínimo.
Espero que con todo esto os haya quedado un poco más claro la diferencia entre icing, frosting y buttercream. Y ahora, después de tanto hablar, no puedo menos que dejar la
receta del buttercream de chocolate, que desde que lo mencioné no se me ha ido de la cabeza. Ahí va:
BUTTERCREAM DE CHOCOLATE:
- 50 gr. de chocolate
- 125 gr. de mantequilla sin sal
- 125 gr. de icing sugar
- 30 gr. de leche
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
PREPARACIÓN:
1. En un cuenco, derretimos al baño maría el chocolate para el buttercream. Dejamos que se atempere, pero sin que llegue a endurecer.
2. Ahora, en el vaso de la batidora, ponemos la mantequilla (a temperatura ambiente) junto con el icing sugar, la leche y la vainilla.
3. Batimos todo bien hasta que nuestra mezcla adquiera un tono blanquecino.
4. Sin dejar de batir, incorporamos el chocolate (que debe estar líquido, pero no caliente) y seguimos batiendo durante al menos 2 minutos más o hasta que la masa adquiera textura