INGREDIENTES:
PREPARACIÓN:
Primero cortamos las rebanadas en triángulos y reservamos.
Cortamos la cebolla, el ajo y la chalota muy fino y ponemos a rehogar con 2 cucharadas de aceite en una sartén.
Cortamos el jamón en trocitos pequeños.
Cuando veamos que el sofrito empiece a coger un poco de color, añadimos la harina, rehogamos 1 minuto y echamos la sal y 250 g. de leche, sin dejar de remover.
Tendremos una bechamel ligerita, entonces añadimos el jamón, retiramos del fuego y dejamos enfriar un poco.
Con la ayuda de una cuchara ponemos 1 cucharada de la salsa sobre un triangulo de pan, procurando que la salsa llegue bien a los bordes del pan.
Repetimos esta operación con 11 triángulos más.
Repartimos la salsa sobrante por todos los triángulos, pero esta vez sólo en el centro, para que las esquinas no queden muy gruesas.
Dejamos enfriar un poco la salsa y tapamos con otro triángulo de pan, apretamos un poco en las esquinas para que se peguen y nuestra masa no se salga, por eso habíamos llegado con la bechamel hasta el borde.
Batimos los huevos y añadimos el resto de la leche y batimos bien. Pasamos nuestros emparedados por el huevo dejando que se empapen bien, ponemos en otro plato para que vayan escurriendo, el sobrante del huevo si es que lo tuviesen, este sobrante lo vamos añadiendo al plato donde tenemos el huevo y la leche batidos, por que sirve para pasar más triángulos. En una sartén ponemos el aceite a calentar y freímos.
Sí están bien empapados con el huevo no absorberán mucho aceite y así no estarán pringosos.
Ponemos papel absorbente sobre un plato y vamos dejando los triángulos sobre él, antes de ponerlos en la fuente o los platos donde vayamos a servirlo.
Yo los acompañe con unas rodajas de tomates verdes fritos y unos pimientitos de mi cosecha en macetas.